Claves para encontrar la felicidad en tu trabajo

Te brindamos aquí una orientación para que conviertas a tu oficio y tus días laborales en situaciones placenteras, en sintonía con tus gustos. La clave de la felicidad en el trabajo está en la pasión con la que lo ejercemos y eso empieza... ¡en tu mente!

Te habrás preguntado mil veces cómo conseguir el trabajo de tus sueños: ¿qué hacer para alcanzarlo?, ¿qué errores estás cometiendo en la actualidad que te alejan de ese propósito?, ¿por qué los demás sí alcanzan sus metas y vos no? Uf..., ¡hay tantos interrogantes! El hecho es que, pensando de manera limitada, no hacés otra cosa que alejarte cada vez más de aquello que tenés en mente. 

¿Has escuchado la frase: “buscar trabajo ya es un trabajo”? Pues sí, es un camino que hay que ir limpiando, rellenando con abono útil y enfocándolo a un propósito claro y realizable. Te estarás diciendo: “Sí, muy lindo todo; pero, ¿cómo consigo el trabajo de mis sueños? Bueno, la respuesta -aunque nada sencilla- es transformadora: “Primero imaginalo, organizá tus ideas, adquirí conocimiento en función a él y, luego, salí a la calle a hacerlo realidad”, comenta la psicóloga Lorena González. 

 

 

¡Quiero la receta!

Actualmente son muchos los que ofrecen “el trabajo ideal”: lleno de premios, recompensas, mucho dinero y un sinfín de beneficios. Lo cierto es que, entre tantas cosas, escoger un trabajo solo por el dinero, es motivo luego de frustración e incomodidad; “ya que puede que el trabajo no nos guste, no nos haga sentir plenos o satisfechos con nosotros mismos. También está el caso de aquellos que sienten que fallan a sus principios y no pueden tolerarlo”, agrega González. Si lo que querés es “ganar mucho dinero”, lo mejor es “seguir” de cerca la vida de aquellos que han logrado ese propósito (jóvenes empresarios, emprendedores, etc.), pero “no para copiar su receta -cada quien tiene una innata y única- sino, para entusiasmarse y ver hasta dónde llega el poder de cada uno cuando nos proponemos algo y trabajamos para lograrlo”, añade la especialista. 

Antes que nada, hay que conocerse a sí mismo. “¡Uf! -dirás- ¡Qué cosa más repetida!”. Sí, puede ser que lo sea; pero, ¿lo has intentado? Natalia Barrera, decodificadora de síntomas, fundadora y directora de la Escuela Nefer dice que para descubrir lo que sinceramente nos gusta, debemos preguntarnos en qué cosas somos buenos. “‘Eso’ GeneralMENTE (sí, en mayúscula), es algo que realizamos de forma natural y que a los demás les resulta difícil o lo ven complicado y nos preguntan: ¿cómo lo hacés? Y, sin embargo, para nosotros es algo simple, fácil, tan natural que no lo vemos como un posible ‘generador de dinero’”. ¿Te suena? Te propongo que ahora mismo, tomes lápiz y papel y hagas una lista de aquello que te gusta y hacés sin darte cuenta que a otros les resulta difícil y complicado. 

 

 

Asimismo, otra manera de encontrar ese don escondido es recordar qué cosas nos gustaban en la infancia, a qué le dedicábamos tiempo: el dibujo, el baile, jugar a la secretaria, construir castillos con bloques, etc. Estos datos, “pueden darnos señales y mostrarnos en qué somos buenos. Todos tenemos un don, algo en lo cual somos buenos y que realizamos de manera natural y sin sacrificios”, comparte Barrera. 

No cabe duda de que es muy penoso conformarse con un trabajo mal pago o que no cumple con nuestras expectativas. Según consultoras de empleo, el 80% de los trabajadores odian su empleo o asisten al mismo esperando que las agujas del reloj corran más rápido. ¡Muy triste! Ante esto, la biodecodificadora afirma que “todas nuestras decisiones están condicionadas por nuestro estado emocional, no podemos fingir que algo nos agrada cuando no es así. Podemos mentirnos diciendo: ‘tengo que hacerlo porque si no, no gano dinero’, pero al tiempo la frustración y el estrés nos van a dirigir hacia un cambio: el dinero nunca es suficiente para cubrir todos los gastos que tenemos”. Generalmente, trabajamos para consumir y generar emociones de placer, ¡pasamos 8 horas diarias en un trabajo que no queremos! Esa es la razón por lo cual nos endeudamos pagando vacaciones, la casa o para cambiar el auto... Todo “para generar ese estado emocional que buscamos”, acota la profesional.

 

El enemigo está en casa

Aunque te cueste creerlo, el enemigo está más cerca de lo que imaginás. Aquellos que no apuestan a tus sueños o te ponen trabas para alcanzarlos.

Ni hablar de los que dicen “es un momento difícil”, “no hay posibilidades con tu edad”, “hay que agarrar lo que sea”, y demás comentarios pesimistas.

Como comentáramos en otras notas, “hay que transformar el chip mental”, si no todo te va a ir mal si solo te enfocás en lo negativo. 

El exterior influye y mucho en nuestros deseos profesionales o laborales. Sobre todo, si no tenemos claro nuestro propósito. “Muchas veces, la situación se vuelve tan problemática que salimos al mundo enceguecidos y desesperados. Ahí es cuando malgastamos nuestra energía física y mental y nos ‘acomodamos’ en la vida como vamos pudiendo”, añade González. La profesional sostiene que un primer paso es “cambiar de hábito: dejar de pensar en forma negativa y ponerse un fin concreto en mente” y, a partir de ahí, dar los pasos para lograrlo.

 

 

Además, “las opiniones ajenas pueden interferir en la realización de nuestros proyectos, muchas personas creen que vivir de algo que nos gusta hacer, o invertir en un proyecto personal, puede ser riesgoso o una pérdida de tiempo”.  “Compartir nuestras metas cuando aún no estamos seguros, puede ocasionarnos dudas y que nos frustremos aún antes de empezar”, amplía Barrera. Ella aconseja que es “mejor mantener nuestros objetivos en secreto o compartirlos con personas que sabemos que tienen una mentalidad más abierta, que ven las oportunidades en vez de los riesgos”.

Por otro lado, las noticias negativas también tienen la capacidad de “calar profundamente” en nuestro interior. Por lo que se transforma en otro aspecto del cual hay “cuidarse”. Barrera dice que “en lo que nos enfocamos crece: si nos alimentamos de las noticias de falta de empleo, crisis, despidos. Vamos a terminar atrayendo ese tipo de situaciones”. Recordemos que hay muchísima gente que sí tiene empleo y que genera dinero; sin embargo no aparece en la TV. Simplemente porque nuestra mente tiende a enfocarse más en lo negativo que en lo positivo, es decir: las noticias que tienen que ver con posibles amenazas son más vendibles para nuestra mente, ya que ésta necesita preservar nuestra supervivencia”.

 

 

Manos a la obra 

Bueno, ¡vamos a lo que nos importa! ¿Cómo gestionar nuestras emociones a la hora de buscar trabajo? Especialmente cuando no tenemos o estamos desesperados para conseguir algo mejor, ¿cómo manejar la ansiedad, el temor de no conseguir trabajo, de fallar, de no poder?

Ante esto, Natalia Barrera propone un ejercicio muy interesante. Nos dice que debemos entender que buscar no es encontrar: “si salimos a buscar trabajo nunca lo encontraremos”. Nuestras palabras nos dirigen hacia nuestros resultados, debemos IR a encontrar trabajo y confiar en nosotros mismos. Si damos nuestro 100% en la entrevista de trabajo y en nuestro C.V., seguramente, encontraremos un empleo.

 

 

Un buen ejercicio es describir el tipo de trabajo que queremos encontrar y leerlo todas las noches antes de dormir y al despertar, de esta manera entrenamos a nuestra mente para enfocarnos en lo que queremos. Luego, movernos para tener entrevistas todos los días. Si al cabo de tres días no vemos cambios, debemos releer la meta y cambiar nuestras palabras porque, seguramente, no está bien especificada, quizás no está contemplado el factor tiempo (¿cuándo quiero encontrar ese trabajo?). 

Otra tarea interesante es tener en cuenta la “regla de las tres P”: pasión, personas, ‘pasta’ (dinero). O sea, “el trabajo con el que soñamos es aquel que nos hace sentir bien, nos despierta pasión, entusiasmo, emoción, alegría y que, obviamente, es percibido por aquellos que tienen el dinero para pagar por ese servicio o capacidad”, analiza la psicóloga. Todos tenemos algo que nos gusta hacer, debemos reconocerlo en nosotros mismos, contactarnos con personas (empresas) que estén buscando lo mismo y paguen por ello./ Victoria Navicelli - especial para ADN Estilo

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