¡Estoy embarazada!: algunas dudas que no nos animamos a consultar

Te acercamos respuestas a esas preguntas que, cuando estás embarazada, te resultan incómodas a la hora de la consulta.

Ante todo, tenés que saber que ninguna pregunta es motivo de vergüenza: hay que consultar siempre todo porque, aunque pueda no parecer importante, a vos te genere inquietudes. ¡Y valen las aclaraciones! Dicho esto, pasamos a ofrecerte respuestas (que provienen de una fuente seria como lo es la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) a algunas probables incógnitas que podrían ser motivo de consulta.

 

1. ¿Pueden mantenerse relaciones sexuales durante el embarazo? 

La actividad sexual puede mantenerse durante el embarazo siempre que la mujer se sienta cómoda para ello y no exista alguna complicación que aconseje la abstinencia sexual. En situaciones como amenaza de aborto, placenta de inserción baja o previa, amenaza de parto prematuro o rotura prematura de membranas, debe evitarse la actividad sexual.

Resulta frecuente que el varón tenga temor a lastimar al bebé especialmente cuando el embarazo se encuentra avanzado y, en ocasiones, puede este miedo ser el origen de disfunciones sexuales con trastornos de la erección e incapacidad física para mantener la actividad sexual. Ayuda a remediar esta situación conocer que el varón nunca podrá dañar al bebé con el pene, ya que éste se aloja en la vagina durante la relación sexual y nunca podrá alcanzar el interior del útero, que es donde se encuentra el bebé. Generalmente, estos temores desaparecen una vez finalizada la gestación y pasado el período de cuarentena, o bien optando por una sexualidad sin actividad coital.

No hay recomendaciones específicas sobre el tiempo del embarazo hasta el que se pueden mantener relaciones sexuales. En general, las últimas semanas es la propia incomodidad de la mujer la que limita la actividad sexual. Por otra parte, el semen del varón contiene unas sustancias (prostaglandinas) las cuales pueden producir contracciones uterinas, efecto que también se produce durante el orgasmo femenino. La postura aconsejada será aquella en la cual la mujer se encuentre más confortable, evitando la presión directa sobre el abdomen materno y la penetración demasiado profunda o brusca.

 

 

2. Después del parto, ¿se pueden utilizar tampones?

Tras el parto, y hasta que se recupera el estado que el útero tenía antes del embarazo, es normal la expulsión inicialmente de sangre, que poco a poco va siendo más clara hasta hacerse un flujo amarillento casi transparente. Este proceso puede durar hasta 40 días y es preciso utilizar algún tipo de protección sanitaria para no machar la ropa.

Inicialmente, los tampones no están aconsejados ya que la retención de fluidos en la vagina puede actuar como un caldo de cultivo favorable para gérmenes patógenos e infectar el interior del útero, lo que se conoce como “endometritis”. En este período es recomendable la utilización de toallitas, preferentemente de algodón, procurando cambiarlas frecuentemente para evitar que se acumule humedad en ellas. Una vez pasada la cuarentena pueden utilizarse de nuevo los tampones.

 

 

3. ¿Durante el embarazo es perjudicial la depilación?

Aquella emprendida mediante aparatos eléctricos caseros no supone ningún tipo de riesgo para la gestación. La depilación con cera caliente debe restringirse, especialmente, en aquellas mujeres con várices o edemas en las piernas. 

En cuanto a la depilación con láser, la SEGO sostiene que no ha sido adecuadamente documentada durante el embarazo y, aunque parece que no tendría efecto sobre el feto, es preferible su realización fuera de la gestación. Algo parecido ocurre con la aplicación de cremas depilatorias.

Hay que tener cuidado con algunos tipos de depilación si se cursa un embarazo. Sobre algunas terapias no hay estudios que determinen si pueden ser dañinas.

 


4. ¿Antes del parto me pondrán un enema?

En muchos centros hospitalarios está establecida la aplicación de un enema en el momento del ingreso. El objetivo de ello es producir la evacuación y limpieza del intestino con el objeto de que en el momento del parto, cuando se produce una gran presión de la cabeza del feto sobre el recto, no se produzca la salida de las heces, lo que supone una situación incómoda para la madre, contaminándose además el campo quirúrgico, la vulva, e incluso el bebé.

 

 

5. ¿Todas las embarazadas tienen estreñimiento?

Se trata de la queja más frecuente. Su causa deriva de que durante el embarazo se producen grandes cantidades de una hormona, la progesterona, que tiene entre otros efectos relajar el músculo liso que rodea al intestino, por lo que su capacidad de contraerse para estimular el tránsito intestinal se encuentra enlentecido. Dietas con aumento del consumo de frutas y verduras, líquidos y ejercicio ayudan a mejorar la situación.

 

 

6. ¿Las hemorroides serán para siempre?

La presión que ejerce el útero gestante sobre los vasos de la pelvis hacen que la sangre que circula por las venas tenga un flujo más lento, y el retorno venoso sea dificultado, motivo por el cual se pueden producir dilatación de las venas de las piernas (várices) y de las venas que rodean al recto y ano, dando lugar a las hemorroides, que no son más que dilataciones varicosas de las venas hemorroidales.

En ocasiones, en estas dilataciones varicosas se producen trombos, lo que se asocia a síntomas como dolor intenso, picor, escozor y sangrado rectal. 

Ante esta situación, se indican tratamientos locales en pomadas o generales para aliviar los síntomas. Por el motivo comentado anteriormente, también pueden producirse várices en la zona de la vulva, las cuales se asocian a molestias y pesadez en la zona genital , especialmente al permanecer tiempo de pie. Las hemorroides y las várices de las piernas y la vulva mejoran notablemente tras el parto, cuando el retorno venoso ya no se ve comprometido por el útero gestante.

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