Infelicidad laboral

Ambiente y personas tóxicas, falta de motivación, rutina, angustia ente las tareas, factores que condicionan el desempeño y restan calidad de vida.

Todos los días lo mismo, como si un pesado karma se arrastrara de la casa al trabajo.  Piloto automático, y a trabajar, con esa dura carga de tener que hacerlo, porque la mayoría de las personas trabajamos por un salario que ayuda a vivir en este mundo. Pero como en cualquier ámbito de la organización social las relaciones, los roles, los puestos y supuestos, el feeling, las amistades, los códigos, el compartir, el competir, el cohabitar, el trabajar no son lo mismo para cada individuo, y muchas veces el trabajo se padece.

Vamos por partes, el trabajo es una actividad en tu vida, no tu vida. Y tanto ahí como en las horas dedicadas a la familia, el esparcimiento, la educación o el descanso, debés estar atenta a tus percepciones. ¿Sentís que no te hace feliz?

 

¿Qué te pone mal?

Enumeraremos algunas causas: hay casos en los que chocan los intereses personales con los de la empresa o el puesto. Pero puede ser que tengas mucha calificación para las tareas o por el contrario que es demasiado exigente; la relación con los compañeros o con los jefes; una mala remuneración; inseguridad laboral. Quizá la insatisfacción venga porque hay falta de oportunidades; porque le das más a la empresa que a tu vida.

Determinar la causa, es el primer paso. Analizar qué es lo que te desagrada de tu tarea o del entorno en el que la realizás, ayuda a poner el asunto en perspectiva.

Luego hacer un listado con los pro y los contra de tu trabajo actual siempre es de utilidad y al escribirlo, pinta mejor el escenario. Porque te darás cuenta qué puntos valorás ante una actividad remunerada.

También deberías preguntarte si hay alguna forma de modificar tu situación actual dentro de la empresa o si es momento de irte, y claro en estos tiempos cambiar no depende solo de uno, sino de las oportunidades, de la situación económica, personal y tanto más. No es tan sencillo, pero tampoco imposible.

De la misma manera debés explicitar cuáles son tus puntos fuertes, tus habilidades y a dónde o en qué aspecto profesional te gustaría desarrollarte.

 

Los problemas y qué hacer ante ellos

Cada sujeto encara su vida de acuerdo a sus experiencias-vivencias-aprendizajes, con su propia impronta cultural, familiar, profesional, y se encuentra con pares que quizá no coincidan en valores o visiones del mundo.  Eso es lo bueno de la diversidad, pero también puede ser motivo de malestar en ámbitos laborales. Hay personas tóxicas que se quejan todo el día, que repiten su mala onda, que no saludan o trasladan sus dramas a la oficina, los chismosos y los que ponen obstáculo, otra raza que abunda. Cuando tus defensas están altas los ignorás y hasta te dan risa, pero después te cansás, impacta en tu ánimo. Entonces, con sutileza alejate de ellos, si no podés por razones físicas, cambiá el tema, y si aún no podés, neutralizá con pensamientos positivos en tu mente. Cuando empiece la perorata desenchufate de esa conversación. Sonreí.

La rutina es una de las cosas que mata cualquier relación, ya sea laboral o personal. Salir para el almuerzo o tomar un café afuera o un espacio destinado a ello con gente con la que te sentís bien ayuda a romper la monotonía a compartir miradas sobre la empresa o la vida, y esto quita esa sensación de que nada en ese sitio vale la pena. Como pensar en hacer las cosas de una nueva forma, aunque el resto te limite. Pedí opinión sobre tus tareas y dalas en las de otros a modo de feedback constructivo.

Hablar sobre lo que te pasa con los pares o los jefes es positivo si ellos son capaces de entender a otro en una circunstancia especial, si te valoran entenderán tu postura. Si estás desmotivada tratá de incorporar tareas diferentes que te motiven, aprendé un nuevo procedimiento o pedí un cambio de puesto. La frustración porque no te dejan crecer, opinar, ser, es uno de los mayores desmotivadores y una importante señal de alerta.

Pero seamos sensatos, cuando el trabajo no te hace feliz quizá debas pensar en un cambio. Claro, no es fácil encontrar otro empleo y tener las condiciones que buscás. Sin embargo, hay que comprometerse con uno mismo. Quizá no es este el momento de largar todo, hay que sostener un hogar, un estilo de vida, o pagar la olla como se dice, pero podés pensarlo para más adelante. En un plazo de 6 mese o un año. Para ello investigá el mercado laboral, armá un buen currículum, contale a tus amistades que buscás un cambio. Esta actitud te ayuda a evaluar tu presente saliendo de las incomodidades diarias y poniendo foco en lo importante.

 

Te puede interesar