Las parejas que deciden pasar sus vacaciones por separado

Una nueva tendencia aparece en las relaciones de hoy. Aunque, eso sí: no todos los novios están preparados para veranear sin el otro

por Victoria Navicelli

Una nueva tendencia aparece en las parejas de hoy. No en todas, claro, porque no todas las relaciones están preparadas para ello. ¿De qué hablamos? De aquellas parejas que deciden pasar irse de vacaciones, pero por separado. Como se dijo, no es para cualquiera, ya que “son pocos los novios que están preparados para esta iniciativa de salir solos a vacacionar, sin el otro que los complementa”, según advierte la psicóloga Laura Giménez.

Se trata de una nueva forma de disfrutar del amor “que es nada más ni nada menos que entender que para estar bien con el otro, necesito estar bien conmigo misma o mismo, por eso, la idea de veranear cada uno por su lado es una tendencia actual y no hay nada de malo en ello”, aclara. Se trata simplemente de escoger los días del calendario que preferimos salir y hacerlo sin culpa, pues solo se trata de días de relax y esparcimiento “y si la pareja es sólida y la confianza es mutua, nada puede salir mal”, agrega la profesional. Aquí se pone a prueba ese verdadero amor que dicen sentir el uno por el otro y, como dice Gimenez “si realmente nos queremos nos vamos a respetar estando cerca o estando lejos”.

Estos días de distancia no solo le brinda a la pareja tiempo para realizar otras actividades, sino que, permite también “extrañarse un poco más”, además, obvio, de disfrutar de lo bien que cada uno lo está pasando de acuerdo a su interés. No cabe duda que las vacaciones sin la pareja es una opción interesante y realmente posible de realizar solo que, antes de que ocurra, es importante dialogar mutuamente y poner en la mesa los sentimientos que invaden a cada integrante de la pareja, para que luego no haya sorpresas una vez hechos los bolsos.

“Esto es como analizar los pro y contra de la idea de veranear lejos el uno del otro y es importante analizarlo paso a paso, para que no genere discordia en el futuro de la relación”, afirma Laura. No todas las parejas funcionan con la misma dinámica, algunas ahorran todo el año y deciden juntos dónde veranear; otras, se dan la libertad –cada tato- de hacerlo por separado y “no es que disfruten más estando lejos de la pareja, es solo que han llegado a un punto de la relación que, estar un tiempo separados no es sinónimo de distancia, sino de libertad”, agrega Lorena Gázquez, también psicóloga. Hay parejas que salen de paseo por varios días y algunos de los dos lo hace por “sentirse obligado”, no le gusta el lugar de destino o, quizás no le interesa ver a la tía o el primo “y eso es mucho peor para una pareja”, dice. Si eso ocurre se traduce en caras de enojo, malas contestaciones, desgano, desinterés y “eso lastima la buena relación entre los amantes, pues hace alusión que no hay dialogo o que este no es claro ni sincero”, añade.

Nada que se haga obligado es sano, a la larga se manifestará en reproches o escenas caprichosas y el antídoto para no llegar a eso es simple: “confiar en la persona que se escogió y brindarse los espacios necesarios para que cada quien pueda también disfrutar de su soledad”, comenta Gázquez. Es sencillo, antes de ponernos en pareja, teníamos una vida, “bueno, la idea es que no se acabe esa vida porque tenemos una pareja, sino que aprendamos a equilibrar ambas balanzas y sepamos que el otro también tiene necesidades de estar con amigo o familia sin nosotros y no tomar eso como algo personal”, expresa.

Si lo estás pensando, bueno, el salir de vacaciones sin tu pareja tiene ventajas y desventajas. Según las profesionales, no significa que la vida de a dos esté en crisis, sino que has llegado a un buen punto donde la confianza es el inicio de todo, “entonces, donde hay confianza, hay libertar y respeto”, dice Gázquez. Además del archi repetido discurso de “se extrañarán más y cuando se vean renacerá el amor”, es importante mantener charlas diarias, para no perder el vínculo y, por qué no, saber también cómo la están pasando cada uno por su lado. Si nos ponemos a pensar, un simple viaje de unos pocos días “no va a hacer que la relación se pierda. Si eso ocurre es porque la relación hace mucho que no viene bien y ponen de excusa el paseo”, opina Giménez.

Pero, si la pareja mantiene el dialogo, conoce y reconoce las necesidades propias y ajenas y, sobre todo, respeta a la persona que tiene al lado, estas cosas no tienen por qué provocar una ruptura, todo lo contrario, afianza la relación. “Rompe con las ideas de dependencia y control. Donde hay amor, ¿por qué tiene que haber persecución? ¿O, engaños y mentiras? Claramente, algo falla y sea lo que sea esas personas necesitan ayuda psicológica, sino terminan hiriéndose uno al otro”, reflexiona Giménez. En toda relación hay dos personas con necesidades individuales, deseos, gustos y pensamientos diferentes.

En lugar de intentar convencer a la otra persona de que haga o no haga algo, ¿por qué mejor no darle y darse la oportunidad de vivirlo por separado?

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