Levante en la puerta del colegio de los chicos

Fantasías entre "mamis y papis" un clásico escolar. Algunas se concretan.

Siempre hay que llegar un rato antes, estacionar, y aguardar que permitan el ingreso al colegio para buscar a los más pequeños. Entre tanto las conversaciones de cortesía entre los "papis" conocidos, por estos día lo que significa el comienzo de la rutina para todos, proliferan. En eso, ves al progenitor de Valentín que le sienta muy bien lo que queda del bronceado de las vacaciones, ¿qué hizo¿ ¿está yendo al gimnasio? te preguntás mientras la mamá de Sofi dice que la maestra de matemática es muy exigente. El susodicho te mira y esquivás rápidamente la mirada, pero la regresás porque te saluda con la mano y esos ojitos achinados que brillan como sus dientes. A la mañana siguiente, sonriente el sol y el mismo papi con un saco que le va de maravillas, esta vez se acerca y te da un beso, pronto se unen más a la ronda. Por supuesto mañana tendrás que maquillarte un poco, look casual pero cuidado. Y así trascurre la semana, esperando ver al caballero que cuando anda con la mochilita de Peppa Pig colgada, es irresistible.

Claro que estamos en el plano de la fantasía, y que bien nos hace. En el grupo solemos decir "hay un incentivo en el trabajo, en el cole de los chicos o en el club". Dícese de un bombón que nos recrea la vista, que nos provoca un cosquilleo cuando nos mira o nos habla, al que esperamos encontrar cada jornada y para quien secretamente, nos arreglamos. Y convengamos: qué bien nos hacen estas grietas de la rutina en que una ilusión, aunque ficticia crece.

Luego en la mente aparecen tus hijos, tu pareja, la de él y todo rompe el hechizo... o no. Lo cierto es que esos encuentros inofensivos elevan la autoestima, te hacen sentir deseada por un momento (ojo, quizá ni siquiera es así pero si lo creés está bien, como cuando un chico más joven te dice un piropo, vos agradecida). Es un juego más bien mental, y si bien te dedicás a escudriñar cada detalle del último encuentro en la puerta del cole, sabés que hasta ahí llega porque precisamente en ese lugar tu rol de madre es el que predomina. 

Ahora, y para ser sinceras, ¿quién no hizo planes fantasiosos sobre escapar con él una mañana en su auto? a veces queda allí, en un ejercicio mental, pero hay que activar la alarma y no por moralistas. Quizá estás dando mensajes y el otro no te registra, o peor aún, ese otro sí quiere algo con vos y en tu mente es tan bello e irrealizable como un actor de Hollywood, es decir no deseas pasar a ningún escenario real. 

¿Qué pasa cuando el papi acude a tu mente en días feriados, los domingos a la mañana o los sábados por la noche? ¿Problemas?, posiblemente es el clímax de la fantasía, ahora si persiste, preguntátelo seriamente y evaluá todo el escenario, desmenuzándolo como al atún.

¿Él te ve igual que vos a él? ¿Serías capaz de salir a tomar un café con él? ¿Cómo está tu pareja? ¿Tenés ganas de estar con otra persona? ¿Qué pasaría después? y tantas más que seguramente estás cantando mientras lees la nota. Para seguir con los ejemplos: ¿y si el papi te gusta mucho cuando lo conocés un poco más? ¿y si no te gusta y él quiere algo más? ¿Cómo quedás parada en la vereda de la escuela? ¿Cómo sería verlo todos los días allí con la mochila de Peppa Pig? No serías la primera ni la última en experimentar una relación paralela y pasajera, el tema es cómo te afecta a vos. 

Las relaciones son complejas y las mentes mucho más, aveces estas situaciones son sólo estímulo visual, o pasan a ser un affair, o una relación para toda la vida. En cualquier caso escucharte, ver el panorama completo, tener en cuanta a todos los involucrados en el asunto, analizarte y volver a hacerlo, y siempre quererte, el humilde consejo.

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