Mini-asmáticos: ¿Qué hacemos cuando al bebé le falta el aire? 

Lo que tenés que saber para visualizar los síntomas.

¿Será una infección que se pescó en el jardín? ¿Por qué tiene esa dificultad al respirar? Y la tos también puede ser bastante persistente... Si un niño hace sonidos extraños al respirar pero no tiene fiebre ni ningún otro síntoma de resfrío, llevalo al neumonólogo, porque podría tener un asma bronquial.

Se calcula que un diez por ciento de los niños en edad escolar padecen en algún momento esta afección. Después, con la edad, los síntomas van desapareciendo, pero de pequeños son más propensos a contraer ese tipo de males. Es más, el asma bronquial es una especie de alergia, la primera que puede aparecerle a un bebé de pocos meses.

El nombre de la enfermedad viene del griego. Asma significa "jadeo", y el hecho es que, cuando se da esta enfermedad, los bronquios se infectan y eso lleva a un estrechamiento de las vías. Eso es lo que deriva en la falta de aire, la tos o una sensación de opresión en el pecho. "El problema en los bronquios también puede generar una especie de silbido al exhalar", explica el neumólogo de niños Frank Friedrichs. Por lo general, los síntomas aparecen de repente, van desapareciendo de a poco, hasta que el paciente vuelve a estar expuesto a un agente que le dispara otro ataque.

El problema puede ser desatado por distintos factores. El asma se cataloga en dos tipos distintos: el extrínseco, alérgico, que es disparado por agentes como el polen, los ácaros o el pelo de animales; y el intrínseco, no alérgico, que suele ser disparado por un virus. De todos modos, hay factores externos como el humo de tabaco, la pintura o lo que expiden los vehículos que pueden generarle inconvenientes a alguien propenso al asma. El estrés o las emociones fuertes también pueden ser un problema. El asma suele ser una enfermedad genética, pero muchos "portadores" no saben que la tienen hasta se topan con algo que se lo dispara. No es una enfermedad que se pueda curar, pero los síntomas se pueden tratar.

A veces, cuando vemos que nuestro hijo lo padece, dudamos si enviarlo o no al jardín o si dejarlo ir a una excursión de la escuela. Lo importante es que los maestros estén al tanto y sepan cómo actuar. Si llevan los medicamentos necesarios, no debería ser un problema (dpa).

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