¡Ponele stop a las responsabilidades!

Para no terminar enfermos de nervios o estrés, y lograr desenchufarnos del trabajo y presiones tenemos que poder dormir bien y hacer un recreo mental, cuando se termina el trabajo. Algunas pautas para tener en cuenta.

Los días de la semana son una vorágine que a veces nos sepulta. Hay algunos en los que nos levantamos con mucho apuro, saltamos unos segundos a la ducha, nos encargamos de que los niños tengan todo lo que les hará falta en la escuela y salimos, pensando mil cosas mientras cerramos la puerta, a veces incluso sin desayunar.



La noche no siempre es mejor ¿Cuántas veces llegamos rendidos y apenas si nos queda energía para un momento de tranquilidad? Pues bien, malas noticias. Todos lo sabemos, pero los especialistas lo confirman: llevar ese ritmo de vida te arruina.
Consultamos a una experta y su respuesta fue clara. "Es fundamental hacer una pausa entre el trabajo y el sueño, tanto por la mañana, antes de salir, como por la noche, antes de irte a la cama".

 

Cada uno tiene sus propios tiempos. No existe una regla general sobre cuánto debe durar esa "pausa", pero cada uno sabe muy bien cuánto tiempo necesita parra arrancar o cerrar el día sin estar totalmente estresado. 



Otro detalle no menor es evitar que la mente esté en el trabajo antes de llegar allí. Y no sólo por cuestiones de salud. El rendimiento también es totalmente distinto. Si uno tiene una reunión ni bien llega a la oficina, pero ya antes estuvo lidiando con los primeros asuntos por mail, los ánimos con los que entrará a esa reunión serán totalmente distintos.



Lo mismo sucede a la inversa, en los efectos que tiene el estrés sobre el sueño. A uno le gustará hacer algo de deporte, al otro jugar con los niños y a otro recostarse un rato en el sofá.

No hacer nada es difícil, pero hay que intentarlo. Un ratito por día hace muy bien (dpa).

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