Poner orden en el placar, una meta alcanzable

Dicen que el hogar es el reflejo de las personas, si en tu casa los zapatos están por todas partes y las sillas son un rejunte de ropa usada, leé esta nota.

Mariana aparece en la oficina y comunica que el fin de semana hará una "feria americana" en su casa. Qué venderá todo: ropa, calzado, carteras, billeteras. Asegura que quiere desprenderse de las cosas que no son esenciales y de las que no usa y están en excelente estado, "de paso me gano unos pesos", dice.

La idea es sugerente y nos obliga a pensar cuantas cosas hay en nuestro placard catalogadas como "por las dudas", "algún día me volverá a entrar",  "es divino, no lo puedo regalar", prendas u objetos que jamás usás y que definitivamente ocupan tanto espacio que es preferible hacer la vista gorda. Pero esa acumulación innecesaria no solo roba espacio sino que detiene la circulación de energía y contribuye con el desorden general. ¿Cómo hacer para ordenar las prendas según las prioridades?

Las asesoras de moda tienen algunos mandamientos que repiten:

a- Si no lo usaste en toda la temporada, amiga, nunca más lo harás. Entonces hay que darle un vistazo a los cajones y los percheros y ver cuáles son las prendas que no salieron ni un día en los últimos 3 meses, separarlas en categorías para regalar, algunas quizá le sirvan a un familiar o amiga, otras serán para beneficiencia o como hace Mariana, para la feria americana de su casa.

b- Frascos y más frasquitos. El baño, la estantería o cofre de cosméticos, el sector de perfumería suelen ser lugares para guardar cosas inservibles. Un cachito de shampoo, un toque de crema, un perfume que no nos sienta, y esto multiplicado. Entonces esto también hay que chequearlo, revisar cuánto queda en cada frasco y si consideramos que son útiles ponerlos en orden para usarlos y eliminar de a uno. Si un maquillaje no fue apropiado no lo será jamás, regalalo, lo mismo con cremas y perfumes. El orden se aprende, y a aprovechar los espacios también.

El desorden, tu espejo

"La casa es tu reflejo" dicen por ahí, y mucha razón hay. Siempre que estamos en crisis se nos da por ordenar... es el reflejo de querer tener los pensamientos o sentimientos en claro, apuntan los psicólogos. Entonces, quizá organizar los ambientes de  nuestro hogar también colaboren con nuestra psiquis a modo de proyección que genera bienestar y un aplausito interior. Por otra parte vine a colación aquello de "soltar" de no aferrarse a objetos o prendas de manera irracional o compulsiva. 

A continuación otras claves para poner cada cosa en su lugar y con su importancia, el resto se va.

Precisamente, darle un lugar a cada rubro ayuda con la misión. 

La silla no es un placard, ¿sabías?

Lo bueno que es doblar la ropa antes de guardarla, será una pequeña alegría cuando no encuentres "bollos" en el placard.

A la hora de comprar, pensá si lo necesitás, si no tenés algo parecido, si te queda bien ahora, porque de lo contrario será un ítem más en la lista de inservibles. 

Si la depiladora o el secador de cabellos no funcionan o ya no los usás, despedilos. Igual que todos los celulares que una vez funcionaron, ¡chau!

La cuestión no cambiará de un día para otro, son hábitos, por ello empezar por algún lado es útil y la próxima vez que largues los zapatos en el zapatero cual rugbier en la cancha, lo pensarás dos veces y lo corregirás, y allí comienza el círculo virtuoso. ¡Felicitaciones!

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