¿Por qué nos queremos tan poco?

Cuando logramos calmar nuestra mente y podemos revisar nuestro interior, comenzamos a entender qué nos pasa… Ver nuestro interior es un ejercicio que deberíamos practicar todos los días.

Aquí es donde encontramos las respuestas que seguimos buscando afuera. Dirás ¿y que tiene que ver esto con “querernos tan poco”?. Te cuento: aunque somos seres racionales y creemos que perseguimos ser felices y estar contentos, a veces no actuamos de manera lógica y nos resulta una tarea muy complicada querernos a nosotros mismos. Nos pasa que a todos nos cuesta hacer cosas buenas para nosotros.

A veces tiene que ver con lo que nos hicieron creer en nuestra educación…”Ponerse en primer lugar es de egoístas”, “no está bien hablar de uno mismo”, “antes tenías tiempo para mi”, bla, bla, bla. Y seguimos creyendo que somos egoístas; nos cuesta cambiar nuestra actitud en lugar de atender nuestras necesidades y darnos a nosotros mismos el amor que tanto nos falta. Sólo regalándonos amor primero podemos brindárselo a los demás, ya que ¿qué podemos ofrecer si estamos vacíos por dentro?.

 

 

Recuperar nuestra dignidad

Aunque hay muchas definiciones de esta palabra, dignidad puede traducirse como “amor a uno mismo”, con lo cual volvemos al principio de este texto: revisemos nuestro interior. Sería bueno hacernos preguntas como:

¿Me acepto tal cual soy?

¿Reconozco mis capacidades?

¿Me valoro sin esperar que otros lo hagan por mi?

¿Controlo las situaciones de mi vida?

¿Creo que merezco triunfar, realizarme y ser feliz?

Claro que no es tarea fácil querernos a nosotros mismos. Requiere de mucho trabajo y aún así seguiremos encontrando beneficios ocultos en no querernos, tales como excusas, comodidad, zona de confort, seguir quejándonos de que no tenemos la vida que queremos… Buscamos dependencia emocional, el amor que no nos tenemos lo buscamos en los demás.

Volvamos entonces a nuestro interior, revisemos como nos tratamos a nosotros mismos, como nos hablamos a nosotros mismos. ¿Nos cuestionamos lo que hacemos, sintiéndonos culpables después?. Analicemos nuestras acciones, ¿cómo nos tratamos?.

Te dejo algunas sugerencias: no te critiques; soltá el miedo; sé paciente, amable y cariñoso con vos misma; elógiate; apoyate en vos misma; aceptá tus defectos; cuidá tu cuerpo. Aceptate así como sos, sin dejar pasar más tiempo.

“Amarse a sí mismo es entender que no necesitás ser perfecto para ser grandioso; que no es trabajo de los demás, sino de uno mismo”.

 

Mariana Castells, Coach Psicologica Integral, marianacastells7@gmail.com

 

 

 

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