¿Qué tengo que tener en cuenta a la hora de divorciarme?

Lo primero a considerar es que se trata de un trámite judicial y que el Juzgado de Familia que va a intervenir es el del último domicilio conyugal.

Esta salvedad ha adquirido relevancia en los últimos años, puesto que se han ido creando paulatinamente los juzgados de familia departamentales. Así, en la Primera Circunscripción Judicial, por ejemplo (Gran Mendoza), existen juzgados de familia en Ciudad, Godoy Cruz, Maipú, Las Heras, Luján y cada pareja deberá iniciar el trámite en el tribunal que tenga competencia.

El divorcio puede decretarse a petición de ambos cónyuges o de uno solo de ellos; es decir se puede pedir de común acuerdo o una de las personas demandar a la otra. Ya no es necesario invocar una causa y probarla (infidelidad, abandono de hogar, separación sin voluntad de unirse, etc.). Sólo se requiere acompañar una propuesta que regule los efectos que ese divorcio va a traer aparejados.

Si la demanda de divorcio la inicia uno solo de los cónyuges, el otro puede o bien aceptar esa propuesta o bien ofrecer una distinta. En caso de desacuerdo, el juez es el que decidirá, teniendo en cuenta las circunstancias y las pruebas de cada caso, pero nunca ese desacuerdo puede impedir el divorcio. Por eso es que se habla tanto del “divorcio express”.

Es decir, una vez cumplidos los pasos legales, que son entablar la demanda acompañando la propuesta, notificar a la contraparte dándole el plazo para contestar y celebrar una audiencia, el juez debe dictar la sentencia de divorcio inexorablemente. Si no ha habido consenso respecto de la propuesta que regula los efectos del divorcio, eso se discute y se resuelve por un trámite aparte. Dicho en otras palabras, puede suceder que uno se divorcie, pero que aún queden pendientes temas como la separación de bienes o la prestación alimentaria de los hijos o compensaciones económicas, entre otros.

 

 

¿Qué debe contener la propuesta que regula los efectos del divorcio?

Esta propuesta debe contener las cuestiones relativas a la atribución de la vivienda, a las eventuales compensaciones económicas que pudieran existir entre los cónyuges y lo relativo a la responsabilidad parental. Dentro de lo que es la responsabilidad parental está incluido el cuidado personal de los menores (antes de la reforma del Código Civil se llamaba "tenencia"), el régimen de comunicación (visitas) y los alimentos.

También puede ocurrir que la pareja se haya separado y que, previo a la tramitación del divorcio, hayan realizado primero los trámites concernientes a los hijos menores. En ese caso, a la hora de presentar la demanda de divorcio deberán denunciar los datos de los expedientes donde tramitan.

¿En qué consiste la compensación económica?

Es lo que uno de los cónyuges puede solicitar al otro cuando el divorcio le produce un desequilibrio manifiesto, que se traduce en un empeoramiento de su situación. Es algo nuevo, introducido en el Código Civil y Comercial de la Nación, y está previsto que pueda efectuarse de distintas maneras: puede ser una prestación única, una renta por tiempo determinado y, excepcionalmente, una renta por plazo indeterminado. También se puede estipular en dinero o con el usufructo de algún bien o de cualquier otro modo que acuerden las partes o decida el juez.

Lo que debe probarse para obtener esta compensación es algo objetivo: el desequilibrio económico de uno de los cónyuges. Aquí no interesa la conducta en la que hayan incurrido (si hubo infidelidad, abandono de hogar, etc).

 

 

En caso de que no haya acuerdo entre las partes sobre esta compensación (ya sea sobre su procedencia, modo, monto) el juez es el que decide teniendo en cuenta distintas circunstancias. Por ejemplo: el estado patrimonial de cada uno al inicio y a la finalización de la vida matrimonial, la dedicación que cada uno brindó a la familia, la edad y estado de salud de los cónyuges y de los hijos, la capacitación del que pide la compensación y sus posibilidades de conseguir empleo, la colaboración prestada a las actividades laborales del otro, etc.

Lo que es importante tener en cuenta es que, si no se ha llegado a un acuerdo entre los cónyuges sobre esta compensación, la acción para reclamarla caduca a los seis meses de haberse dictado la sentencia de divorcio. No olvidemos que la falta de acuerdo sobre la propuesta que regula los efectos del divorcio, no impide que el juez dicte sentencia de divorcio.

 

Por: María A. Di Giuseppe, Abogada, Pedro Molina 351, 3° Piso, Of. 2, tel. 4259848.

 

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