Sexo casual, una tendencia que se ha instalado entre nosotras

Lo llaman "booty call" y no es otra cosa que establecer una relación con otra persona solo para pasar un rato de placer: sin ningún tipo de otro compromiso que no sea el físico. La diferencia es que los que lo practican, se conocen.

El mundo cambia a pasos agigantados y también lo han hecho las relaciones o, por lo menos, la forma de vincularnos. Es que en la actualidad es muy común conocer personas que mantienen relaciones con otras solo con una intención: placer.

Lo que podríamos denominar como sexo sin compromisos ni ataduras, solo encuentros casuales y muy concretos: nada de regalos, cenas románticas, ni siquiera largas charlas, ni amaneceres juntos. ¡No! ¡Nada de eso!

Este es un concepto muy de moda en la actualidad (por su práctica), pero poco conocido en cuanto a su nombre. Hablamos del denominado booty calls, o algo así como “llamadas de consuelo”, aunque el consuelo pasa por otro lado, no por el convencional.

 

 

Sin dar tantas vueltas: son aquellas llamadas o mensajes invitando a mantener relaciones sexuales sin compromisos ni ilusiones de una relación formal. Solo sexo, placer y un buen momento. 

Sin entrar en rumores, se cree que esta práctica es común entre hombres y mujeres solteros, pero también se estima que personas casadas tienen su lista de booty calls.

En caso de los solteros se trata de aquellos que, de forma voluntaria, así desean serlo y que no pretenden ninguna relación real con nadie. Aquí, la regla fundamental es dejar de lado la parte sentimental y conservar la complicidad. 

“Hay quienes tienen la capacidad de dejar de lado las emociones y no se involucran sentimentalmente con aquella persona con la que intiman. Lo cierto es que somos seres sociales y no nos podemos pensar sin otro”, comenta Macarena Ruiz, psicóloga, en referencia a esta nueva práctica.

Aunque no muy nueva pues sabemos que de una u otra manera, siempre se dio.  

 

 

Esta “llamada del sexo”, cual comunicación que viene del más allá, no es más que la búsqueda de una bocanada de placer que elimina del camino cualquier tipo de cortejo y seducción. La idea es que aquel que no tiene pareja (porque así lo desea), debería tener algún amante a quien llamar cada vez que lo desee y a la inversa. Lo que destaca la profesional es la pérdida del juego de seducción, entonces, “llega un momento en que toda esta ficción termina por aburrir o comienza a perder interés. Se entabla la idea de que si aburre o ya no complace, se busca a otro, corriendo el riesgo de naturalizar estas conductas y utilizando al otro como un mero objeto de placer”. 

Hay algo que es verdad y es que el booty calls es sexo asegurado: el que llama o recibe el llamado sabe exactamente lo que sigue y el desenlace se dará sin coqueteo ni rituales de conquista, pues no son necesarios. No importa a dónde sea el encuentro: la casa de ella, la de él o un lugar neutral; lo que vale es que solo es para un momento de placer y luego cada uno a seguir con su rutina, hasta el próximo llamado. 

 

"Estas son relaciones casuales pero permanentes con la misma o las mismas personas, pero con la consigna de ‘no amor’, ‘no relación formal’”. - Noelia Sánchez, Psicóloga.

 

Noelia Sánchez, psicóloga, aporta que nada tiene que ver con un amante, “estas son relaciones casuales pero permanentes con la misma, o las mismas personas, pero con la consigna de ‘no amor’, ‘no relación formal’"; o sea, nadie sabe lo que ocurre entre estos dos, solo ellos mismos. Y la sospecha de que alguno esté sintiendo algo por el otro puede terminar con este vínculo de sexo casual. 

Si bien no hay estadísticas reales, la profesional dice que en estas prácticas muchos son los hombres que terminan queriendo tener algo más “formal”, una relación que supere lo sexual, pero “es muy poco común que personas que comenzaron teniendo encuentros casuales, donde solo reinaba el placer terminen teniendo una relación formal. No quiere decir que no los haya, pero es poco común”. 

 

 

Es como si el vínculo estuviese “viciado” desde el inicio y haga un poco difícil que la relación funcione. O sea, “empezar por un principio que nunca tuvieron puede provocar que se pierdan muchas cosas en la pareja o relación”, sostiene Sánchez. 

Ahora el “booty calls” no solo puede darse por una simple llamada de teléfono, sino que puede presentarse a través de mensajes por WhatsApp, correos electrónicos, mensajes con doble lectura, cual clave secreta, en las redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram. Y todo esto lo tenemos al alcance de la mano, ya que los celulares se han convertido en una extensión del ser humano y a través de ellos podemos acceder instantáneamente a todos los flujos de comunicación que se nos ocurran. 

 

Según Sánchez, las reglas en esta práctica son claras: “Solo sexo, sin entrar en detalles de la vida privada. Juega mucho la creatividad en los encuentros y, sobre todo, cuando todo termina, cada uno vuelve a su cama”. Pero, ¿cuál es la diferencia con el ya conocido “amigo con derecho”? Y es que el booty calls, es aquel a quien se llama solo y exclusivamente para mantener relaciones sexuales. “Obviamente se trata de una persona conocida, con la que se mantienen encuentros casuales con frecuencia”, agrega Sánchez. 

 

Lo curioso es que, según parece, esta práctica es mucho más común de lo que imaginábamos. Para Macarena Ruiz, podría tratarse de personas que temen salir de su zona actual y aventurarse a formar una pareja formal y próspera, “es como si se limitaran a tener encuentros casuales por miedo a lo que podría pasar si se enamoran”. 

También plantea la especialista que no es una práctica generacional, es decir, que pueda encuadrarse entre la población joven; sino que lo que nació como una práctica para jóvenes solteros hoy se ha expandido como una manera de satisfacer “urgencias sexuales” de aquellos que no tienen o no quieren pareja estable.  

 

 

Cabe destacar que estas relaciones no son estrictamente casuales, sino que se trata de personas que se conocen de vínculos cercanos (amistades, compañeros de trabajo, etc.), lo que los hace “conocerse” de alguna manera. “Forman parte del mismo círculo, de ahí es que sienten cierta confianza en cuanto a enfermedades, hábitos, características principales, entre otras cosas”. 

Ambas profesionales coinciden en que el booty calls deja atrás muchos aspectos importantes que se ponen en juego cuando se habla de una relación entre dos: la seducción, la conquista, el conocer al otro y, por qué no, pensar en una pareja en caso de que las partes se enamoren. 

Por eso, en el caso de acceder a este tipo de vínculo, siempre es importante la comunicación, dejar las cosas en claro y sobre todo cuidar la salud y la intimidad de ambos./ Victoria Navicelli - Especial para ADN Mujer

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