Tu pasado, mi pasado ¿hay que decirlo todo?

Qué hay que contar y qué guardar hasta la tumba para que ninguna información sea usada en tu contra.

Ayer cuando en Los Ángeles de la Mañana (Canal 13) el conductor le preguntó a Silvina Luna de un antiguo romance con Pico Mónaco, y ella trató de evadirlo, hasta que Ángel de Brito le dio datos precisos de hace 10 años, en un verano en Punta del Este, sentimos compasión por la mujer indagada. Todos se preguntaban cuál sería la reacción de Pampita pareja actual de Mónaco y del Polaco el novio de Luna al enterarse, y nos cuestionábamos desde el otro lado de la pantalla ¿hay que contarle todo sobre el pasado a nuestras parejas?

Es cierto que al comienzo de una relación algunos puntos se develan, como para demostrar o mostrar sinceridad y deseo de entablar algo serio. Para dejar claro que hemos superado las relaciones anteriores, o que somos muy abiertas. Pero cuándo estos relatos del pasado se convierten en sincericidios, esos que te perseguirán el resto de la vida, en cada discusión, cuando casualmente te encuentres a algún ex o antiguo saliente, o cuando alguno te pone un “like” en una foto, volvemos sobre la cuestión: ¿hay que contarlo todo?

Por supuesto no hay reglas ni técnicas unívocas, sabemos que cada pareja es un mundo y dependerá de las personalidades y en especial de la autoestima de los integrantes. Por lo general los varones son más reservados, sabemos que les cuesta más revelar sus sentimientos y su pasado, en tanto las mujeres somos más verborrágicas y solemos decir, contar, preguntar, y en especial hacernos la cabeza, lo que en muchos casos puede ser tóxico para la relación. Buscar un tamiz y tomar decisiones sobre lo que vamos a decir o sobre lo que vamos a indagar y en este sentido, deshacernos de la información que no es productiva, es más sano. Equilibrio, en una palabra, pensando en qué cosas pueden dañar y cuáles causarnos dolor, y analizar en qué contribuye hablar del pasado de cada uno al presente.

El conocimiento de ciertos hechos o personas que pertenecen a la vida anterior de nuestro amado/amada puede servir como un arma demasiado poderosa en alguna discusión, sacar los trapitos al sol la mayoría de las veces es poner oscuridad a la actualidad. Por ello reconocer que nadie nace con el hombre o la mujer con la que compartimos estos días es un primer paso, y vale para ambos. Cada uno tiene un pasado, vivencias, amores, odios, recuerdos… ambos, repetimos. Entonces ponerse en los zapatos del otro es parte del entendimiento.

 Por tanto, es bueno hablar del pasado siempre y cuando no te expongas ni afectes al otro/a. Control de daños, diríamos, porque ya se sabe cualquier cosa que digas puede ser usada en tu contra… y si vos vas a usar su información para desquitarte en una pelea, la cosa tampoco irá bien.

Celos, dudas, obsesión por saberlo todo y más, por hacerle olvidar su pasado, pueden ser el final de una pareja, y todo por algo que sucedió hace varias páginas atrás. Tener confianza en una misma, en el otro, saber que somos también el resultado de todo lo que vivimos, y así nos conocimos, nos enamoramos y decidimos encarar una pareja, es la actitud. Muchacha, muchacho, no pierdas tiempo en el pasado, el día es hoy.

 

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