Un lunes para ser resilientes

Seguir adelante a pesar de… o precisamente con esa vivencia dolorosa que nos modificó. Resignificar la vida.

Resiliencia es la capacidad de las personas de sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Pero ojo, no es solamente el potencial de esos seres humanos que han pasado enormes tragedias en sus vidas, sino que hace referencia a una habilidad de enfrentar y salir renovados de los desafíos que significa vivir.

Muchas veces oímos decir que hay que aprender de aquello que nos sucedió, y seguramente aunque no nos lo propongamos, aprendemos de una situación adversa pues ya no seremos los mismos, algo se modificó en nosotros.

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento.

El seguir adelante a pesar de… o precisamente con esta nueva vivencia que los modificó y que seguramente fue dolorosa es la capacidad admirable en aquellas personas que son resilientes. Pues la idea es imitarlas, aprender de ellas, modificar patrones de conducta y actitudes, hasta prácticas cotidianas. Un gran desafío, pero con una hermosa meta, ser más felices.

La idea es apelar a la enorme cantidad de recursos internos con los que contamos. Frente a alguien que sufrió alguna situación traumática como puede ser un accidente, el diagnóstico de una enfermedad, la pérdida de un ser querido, un fracaso, una decepción, la pérdida de trabajo, entre miles de ejemplos, que podríamos dar, ante los cuales desde afuera nos preguntamos ¿cómo hace para salir adelante?

Ese cómo es la capacidad de resiliencia. La persona se encuentra de pronto como desnuda frente al mundo, sin herramientas a nuestro entender, sin embargo apela a una fuerza extraordinaria de supervivencia y superación, se torna fuerte aún en su momento de mayor debilidad Y esto no es darle vuelta la cara al problema, es tomar un gran aliento y analizar, elegir, dimensionar, verse desde otros puntos de vista, asimilar, procesar, es ponerse de pie y seguir caminando.

Las personas resilientes surgen desde su propia fortaleza interna, piensa en ella y en los otros, y avanza, se “repara” internamente y da un paso tras otro, con este nuevo aprendizaje desde lo emocional, físico y espiritual.

¿Todos somos resilientes?

Todos somos resilientes, pero también es una capacidad que debemos entrenar. Abrirse a la esperanza, a la fe, es un buen paso, pero no es simplemente dejar todo en manos de un ser superior sino ayudarse desde lo más íntimo. Es decir, saber que algo ocurrió y que ya no se es el mismo, saber y reconocerlo, y luego buscar ese andamiaje que permita renacer, porque nada será como antes, hay que volver a empezar. El tema es cómo.

Paciencia, nada sucede de un día a otro, pero sí cada jornada puede ser un paso que no tenga vuelta atrás, un paso a sentirse mejor, a sentirse vivo. Y habrá caídas, claro, y habrá días malos, por supuesto, pero eso no tiene que desanimarnos, es parte del camino.

Transmutar el quiebre, el shock, el dolor, la enfermedad, cualquier padecimiento en esperanza, en una nueva manera de encarara la vida es lo que hace un resiliente. Resignifican la vida, le dan otro valor y otra dimensión, y ese es un aprendizaje que se llevará hasta el último aliento. Vale la pena.

 

 

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